Esta web va de calles: de sus placas, de quién les puso el nombre y de lo que pasó en ellas. Así que toca contar la de esta misma dirección, porque antes de que existiera lo que estás leyendo, tucalle.com era una calle de verdad. Una que se recorría con el ratón.
Entre 2001 y 2006, si escribías tucalle.com en el navegador no llegabas a un blog. Llegabas a una acera.
«La calle principal de Internet»
Ese era el lema, y estaba escrito en la barra naranja que coronaba la pantalla, junto a la hora y la fecha del día. Debajo, una calle dibujada en perspectiva, con sus portales, sus farolas de fundición, sus alcorques y sus bolardos. Los edificios tenían escaparates de verdad, con toldos y cristaleras, y en algunos colgaba el rótulo de un negocio.
Se navegaba como se anda: con dos flechas, una a la izquierda y otra a la derecha, para avanzar por la acera y ver qué había en el siguiente portal. No había buscador que te llevara directo. Había paseo.
En el menú superior estaban las secciones, y sus nombres cuentan la idea mejor que cualquier explicación: Empresa, Servicios, Comunidad de Vecinos, Calles y Buscador. Comunidad de vecinos. Así llamaban al listado de anunciantes.
Una calle por ciudad
Lo que más sorprende al mirarlo hoy no es el dibujo, es la ambición. No había una calle: había una por ciudad. En las copias que se conservan aparecen la de Zamora, la de Soria y la de Granada, cada una con su propia página y su propio archivo.
Y no eran copias con el nombre cambiado. En la cabecera de la calle de Soria, junto al logotipo, está el escudo de la ciudad con su corona. Alguien se tomó la molestia de dibujarlo.
De aquella calle soriana sobrevive incluso un escaparate con su rótulo puesto: «Soria Genuina», en un local de esquina pintado de verde oscuro. Un negocio real que un día decidió que su sitio en internet era un portal de una calle dibujada.

Cómo se conseguía un local
La parte de negocio está en un formulario que también se conserva. Era una hoja sencilla, de las de rellenar y enviar, en la que uno pedía «recibir información sobre el alquiler de un enlace en www.tucalle.com».
Alquiler. No compra. Pagabas por estar en la calle mientras quisieras seguir estando, como quien paga el alquiler de un local en la calle mayor del pueblo. Había también un formulario para invitar a un conocido, que era la manera de crecer cuando no existían las redes sociales: le mandabas un correo a alguien y le decías que se viniera a tu calle.
Por qué no funcionó
Estaba hecho en Flash, la tecnología que entonces permitía dibujar y animar en el navegador y que hoy no funciona en ningún ordenador del mundo. Esa es la razón por la que casi nadie recuerda estas webs: no es que se olvidaran, es que dejaron de poder abrirse.
Pero el motivo de fondo es otro, y es más interesante. Aquella calle pedía a la gente que paseara para encontrar un negocio, justo cuando Google estaba enseñando a todo el mundo lo contrario: que no hacía falta pasear, que bastaba con escribir lo que buscabas. Una calle es un sitio precioso para dar una vuelta y un sitio malísimo para encontrar algo concreto con prisa.
En febrero de 2007, quien escribía la dirección ya no encontraba la calle, sino una página de las que ponen las empresas de dominios cuando algo se queda vacío. Se habían apagado las farolas.
Puedes pasear por ellas ahora mismo
Los ficheros originales siguen guardados en el archivo de internet, y ahí dentro hay un emulador que los hace funcionar sin instalar nada. Se abren en el navegador y la calle vuelve a moverse, veintitrés años después:
- La calle de Soria, capturada el 30 de septiembre de 2003
- La calle de Zamora, capturada el 28 de julio de 2004
Tardan unos segundos en cargar, porque primero tiene que arrancar el emulador. Ten paciencia: es una calle de 2003 abriéndose en un navegador de 2026.
Veinte años después, la misma idea
Lo divertido es que ha vuelto. En 2026 circula una web llamada Claim Avenue que hace exactamente lo mismo: una avenida digital donde cada uno compra su parcela, pone su nombre y su enlace, y aparece dibujado junto a sus vecinos. Cambia que ahora las parcelas se revenden y suben de precio, y que en vez de Flash está hecha con las herramientas de hoy.
La idea de que internet se pareciera a un pueblo —con su calle, sus locales y sus vecinos— no era mala. Simplemente llegó veinte años antes de que hubiera manera de sostenerla.
Y quedó el nombre, que es lo que estás leyendo. Si te ha entrado la curiosidad por las calles de verdad, las que tienen placa y esquina, en esta casa puedes crear la tuya con el generador de placas y ver qué historia hay detrás de las que ya existen.