En el distrito de Latina hay una placa que ha cambiado dos veces en menos de cinco años y hoy vuelve a decir lo mismo que decía en 1965. ¿Cuántas quedan así? No hay cifra oficial: el Ayuntamiento no publica un recuento y el catálogo estatal todavía no está hecho. La única lista detallada la mantiene una plataforma vecinal, y cuenta hasta 58 vías.

Ese 58 es el número que circula por la prensa desde el verano de 2025. Conviene saber de dónde sale y qué deja fuera.

¿De dónde sale la cifra de 58 calles?

La elaboró la Plataforma Calles Dignas — Maestra Justa Freire, un grupo de vecinos y asociaciones que se cansó de esperar al catálogo del Gobierno y montó el suyo, volcado en la web «Debería Desaparecer». Su inventario para la ciudad de Madrid ronda los 450 vestigios: unas 300 son placas del Instituto Nacional de la Vivienda en portales de barrios enteros, y unas 150 son monumentos, inscripciones y nombres de calles y equipamientos públicos. De ese último bloque salen las hasta 58 vías.

Es un recuento vecinal, hecho a pie de calle y con criterio propio. No hay uno municipal con el que compararlo. Ahí empieza el descuadre.

¿Cuántas calles cambió Madrid y cuándo?

La tanda grande fue una sola. El Comisionado de la Memoria Histórica, creado bajo el gobierno de Manuela Carmena, cerró su informe definitivo el 27 de abril de 2017; el pleno lo vio al día siguiente y la Junta de Gobierno aprobó el cambio el 4 de mayo, publicado en el Boletín del Ayuntamiento el 8 de mayo. Fueron 52 vías, en aplicación del artículo 15 de la Ley 52/2007.

Ahí se fueron la plaza del Caudillo (hoy plaza de El Pardo), la plaza de Arriba España (Charca Verde), el paseo de Muñoz Grandes (Marcelino Camacho), General Varela (Julián Besteiro), General Moscardó (Edgar Neville) o García Morato, que pasó a llamarse como el fotógrafo de guerra Robert Capa. Desde entonces no ha habido otra tanda.

¿Por qué seis calles volvieron a su nombre de antes?

Porque varios juzgados de lo contencioso-administrativo anularon esos cambios en 2018 y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid confirmó las anulaciones en mayo de 2021. El argumento no fue que los nombres no tuvieran carga franquista, sino que el expediente del Comisionado estaba insuficientemente motivado: faltaba justificar caso por caso. El Ayuntamiento no recurrió, y las placas volvieron.

Nombre que sigue en la placa Nombre aprobado en 2017
General Millán Astray Maestra Justa Freire
Hermanos García Noblejas Institución Libre de Enseñanza
Crucero Baleares Barco Sinaia
Caídos de la División Azul Memorial 11 de marzo de 2004
Cirilo Martín Martín Ramón Gaya
El Algabeño José Rizal

¿Y qué ha dicho el Tribunal Supremo?

Dos cosas, y las dos importan para el recuento.

Resultado: la doctrina del Supremo apunta en una dirección, pero las seis placas de arriba siguen puestas, porque nadie ha reabierto el expediente con la motivación que pedían los jueces.

¿Quién puede pedir que se quite un nombre?

La Ley 20/2022 de Memoria Democrática, en vigor desde el 21 de octubre de 2022, define en su artículo 35 qué es un elemento contrario a la memoria democrática, encarga en el 36 un catálogo y regula en el 37 el procedimiento de retirada. Ese catálogo estatal tardó: su procedimiento se aprobó con el Real Decreto 1040/2025, de 19 de noviembre, que además crea una comisión técnica y permite que comunidades autónomas, víctimas, familiares y entidades memorialistas pidan incluir elementos concretos.

Mientras el catálogo no esté publicado, cada calle se pelea por separado: solicitud, expediente municipal y, si no hay respuesta, tribunales. Por eso el número baila según quién cuente y con qué fecha.

¿Qué pasa con los nombres ambiguos?

Aquí está el resto del descuadre. La ley de 2007 ya dejaba fuera las menciones de «estricto recuerdo privado, sin exaltación» y las protegidas por razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas. Eso saca del recuento escudos en iglesias y relieves catalogados que un vecino sí metería en su lista.

Con los militares pasa algo parecido. Muchos tienen hoja de servicios anterior a 1936, y la discusión es si la calle premia la guerra o la carrera entera. El criterio del Supremo mira lo que hace la Administración al poner el nombre, no la biografía completa del personaje.

Y luego están los nombres que no son calles: el barrio de Moscardó, en Usera, o las colonias que arrastran denominaciones de la época. No aparecen en el callejero como vías, así que no entran en ninguna de las cifras que has leído aquí.

Si te apetece verlo sobre el terreno, el paseo bueno es la Latina en torno a Millán Astray y luego Chamartín, donde conviven Crucero Baleares y la Caídos de la División Azul a pocos minutos. Y si te pica la curiosidad por cómo habrían quedado esas placas con el nombre que aprobó el pleno y duró tres años, en el generador de tucalle.com puedes montarlas en un minuto.

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